La saga de Tron es una de las creaciones de Disney que a pesar de contar con efectos visuales impresionantes (sobretodo en su primera entrega de 1982) y tocar temas interesantes -muy adelantados a su época hablando de mundos virtuales e inteligencia (más en concreto, consciencia) artificial – no ha logrado tener un éxito en el mainstream cinéfilo.
Después de 15 años de la segunda entrega, y 13 de una serie cancelada prematuramente, Disney ha decidido regresar a este mundo que tiene un estatus de “culto” con Tron: Ares, esperando en esta ocasión cautivar al público general, pero ¿vale la pena Tron: Ares?
¿Qué tal Tron: Ares?
Para esta nueva película, la historia se centra en Ares (Jared Leto), un programa de ciberseguridad diseñado por la compañía Dillinger Systems, rivales de ENCOM, y su travesía en encontrar una importante pieza de código de programación creado por Kevin Flynn (Jeff Bridges), conocido como “la permanencia”, el cual es la clave para dominar la tecnología de integración entre el mundo virtual y real.

Este fragmento perdido de código será el motor del conflicto entre Julian Dillinger (Evan Peters) el CEO de Dillinger Systems y Eva Kim (Greta Lee), la actual dirigente de ENCOM. En medio de esta lucha, Ares se enfrentará a su naturaleza, a lo que significa obedecer las órdenes para las que fue creado, y a poder trascender a su directiva primaria, lo cual lo encamina en una odisea para descubrirse a sí mismo.

Sin embargo, no todo será fácil, ya que el programa de seguridad Athena (Jodie Turner-Smith) hará lo que sea necesario para conseguir este fragmento de código, aún cuando esto ponga en peligro a terceros.
Bajo esta premisa como historia central, Tron: Ares nos deleita con grandes efectos visuales y un excelente soundtrack a manos de Nine Inch Nails, mismo que se disfruta mejor en formato IMAX, donde los colores vibrantes del mundo virtual y grandes batallas con vehículos y discos de luz resaltan a la vista en cada cuadro de acción. Además de esto, Tron: Ares cuenta con una buena cantidad de easter eggs para fans de la saga, en especial de la primera película de Tron.
Las actuaciones se podrían considerar sólidas, nada del otro mundo, pero están lejos de ser malas. Por otra parte, el punto más débil de esta tercera película es el guión, no porque no maneje temas interesantes, sino porque se siente como una historia aislada que ocurre en este universo, sin mucha relación a las películas o series anteriores salvo por los nombres de las compañías involucradas. Aún así, la película es bastante entretenida y muy disfrutable.

¿Vale la pena Tron: Ares?
Tron: Ares es sin duda un filme sólido que vale la pena por el despliegue de pericia en los aspectos audiovisuales, pero por desgracia, se queda un poco corta si lo que buscamos es una continuación de la historia de los Flynn y el GRID original, pero que maneja muy bien temáticas de relevancia actual como los peligros de la IA, y rayando en temas existencialistas que nos hacen reflexionar brevemente sobre lo efímero de nuestra existencia. A pesar de la falta de conexiones fuertes con la secuela, se da parteaguas a una cuarta entrega que podría vincular mejor esta historia con lo que hemos visto antes, lo cual, en lo personal, nos gustaría mucho poder llegar a ver desarrollada.
Tron: Ares es una película que no hay que perdernos, sobre todo por los grandes valores de producción, con una historia que a veces se siente más como un one-shot dentro de un universo mayor, pero con motivos sumamente interesantes, y que, con un poco de suerte, en esta ocasión tendrá el éxito que la saga siempre se ha merecido.

El acceso a la función de prensa a Tron: Ares fue proporcionado por Disney. Puedes consultar los criterios de puntuación aquí.