Reseñas

Painkiller | Review

Tras veinte años desde que Painkiller nos llevó por primera vez al purgatorio con una escopeta en la mano, y con un éxito considerable, dando a lugar a 7 juegos, siendo el último Painkiller: Hell and Damnation en 2012, el desarrollador Ashar Studios y la editora 3D Realms han decidido retomar estos viajes sangrientos al purgatorio con una nueva versión de Painkiller, ahora enfocada al juego cooperativo por escuadras, pero con estos cambios en sus mecánicas centrales, ¿valdrá la pena?

Hablemos de…

La saga original de Painkiller debutó en 2004, desarrollado por el estudio polaco People Can Fly y publicado por DreamCatcher Interactive en abril de 2004 para Microsoft Windows y adaptado a Xbox en 2006. La campaña para un solo jugador del título sigue a un hombre muerto en el Purgatorio al que se le ofrece un trato para derrotar a las fuerzas invasoras del ejército de Lucifer a cambio de que se le permita entrar en el Cielo.

El juego fue especialmente bien recibido por su experiencia multijugador y apareció durante dos temporadas en el World Tour de la Cyberathlete Professional League. Inspirado en juegos de disparos en primera persona como Quake, DOOM y Serious Sam, con énfasis en matar a un gran número de monstruos, teniendo un estilo de juego simple, pero muy adictivo.

¿Cuál es la historia de Painkiller?

Ahora bien, la historia en el primer juego, nos situaba en el rol de Daniel Garner, quien tras morir se ve en la necesidad de escapar del Purgatorio para reunirte con su esposa en el Cielo. Para esta nueva entrega, tú y tus tres compañeros vuelven a estar en el Purgatorio, atrapados en una lucha constante entre el ángel Metatrón y el demonio Azazel, dándonos más una premisa sencilla que actúa como catalizador para poder iniciar la acción multijugador a la que está enfocada esta entrega, en lugar de una historia un poco más profunda de la saga original, que iba más de acuerdo con una campaña de un solo jugador.

¿Cómo es el gameplay de Painkiller?

Painkiller se aleja de las entregas originales al ser un juego cooperativo. El título deja de lado la narrativa convencional para enfocarse en misiones cooperativas con metas sencillas y oleadas de enemigos demoníacos. Cada sesión tiene una duración de entre quince y treinta minutos y ofrece una experiencia más tipo arcade por su alto nivel de rejugabilidad; entras al combate, destruyes todo lo que se mueve para obtener recompensas, pudiendo repetir esto el número de veces que desees y con la dificultad que tu elijas.

Si no cuentas con quien jugar, tenemos un modo offline que sustituye a los jugadores humanos por bots. El modo te ayuda a aprender las mecánicas y los niveles del juego además de poder probar las armas. Los bots hacen un trabajo aceptable en las funciones de apoyo y no es necesario revivirlos con demasiada frecuencia. Pero no es lo mismo que jugar con tres amigos, lo cual añade ese toque de interacción y espontaneidad en las partidas que no se puede lograr con bots.

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En cuanto a la variedad de niveles, existen lo que podríamos llamar tres incursiones distintas, compuestas por tres capítulos/biomas cada una, con un jefe al final. Si a eso le añadimos un modo roguelike aleatorio, tenemos el contenido actual de Painkiller. Y como ya es de esperarse en este tipo de títulos, existe un sistema de progresión, donde contamos con mejoras pasivas, armas que desbloqueamos y una mecánica de cartas del tarot para obtener mejoras y habilidades especiales específicas para cada partida, que se compran con la moneda del juego.

Es importante mencionar que, en cada partida, contamos con un número limitado de veces que podemos resucitar, y si excedemos este número, nuestra sesión finalizará.

Painkiller cuenta con un arsenal variado, desde pistolas con estacas hasta armas automáticas que lanzan shurikens, sin olvidar clásicos como escopetas y lanzacohetes. Estas armas permiten implementar varias mejoras, y muchas de ellas cuentan con efectos secundarios, como electricidad, que nos permite aturdir a algunos enemigos más fuertes, mismos que al estar en este estado podremos eliminar instantáneamente con una ejecución vistosa.

Las armas también nos permitirán columpiarnos en ciertas zonas de los mapas, añadiendo verticalidad a nuestro movimiento, que, en conjunto con nuestro dash, nos vuelve un cazador ágil, muy al estilo de DOOM Eternal, en donde la movilidad será nuestro mejor aliado a la hora de enfrentar a las hordas de enemigos.

¿Qué tal el apartado gráfico y de audio?

El apartado gráfico es sin duda uno de los puntos más fuertes de esta edición de Painkiller. A pesar de que la ambientación presenta varios componentes propios de la saga, como demonios deformes, catedrales destruidas y mucha sangre, los muestra con un estilo más refinado y brillante dándole matices de color que contrastan muy bien y resaltan los escenarios, manteniendo un balance con el aspecto medieval y oscuro de los juegos clásicos.

Los enemigos se mueven muy rápido y con buenas animaciones, pero en su mayoría son monstruos góticos de Heavy Metal estándar con diferentes variedades de fuerza y diversos ataques que en realidad no son tan variados como nos gustaría que fueran.

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De la misma manera, los escenarios no son tan variados al tener solamente 3 incursiones. Podremos ver catedrales, cuevas, pantanos y similares, los cuales son característicos de otros juegos que han inspirado a la saga, como DOOM y Quake.

Por otra parte, el audio es otro buen acierto, el soundtrack es digno de parajes infernales, lleno de guitarras estridentes y distorsionadas y buenos riffs para todos los amantes del metal. Las voces, aunque no son malas, tampoco son algo memorable, al igual que los efectos de sonido, mismos que se asemejan a los escuchados en muchos shooters, pero cumplen con su función.

Técnicamente el juego está muy bien optimizado, no presentamos caídas de cuadros jugando a 1440p alcanzando inclusive más de 100 fps, y sin problemas o bugs que afectaran nuestra experiencia de juego.

¿Vale la pena Painkiller?

Ahora sí, a lo que vinimos. ¿Vale la pena Painkiller?

Painkiller no es un remake ni reboot propiamente, ya que busca incursionar en un estilo de juego completamente distinto a las entregas anteriores. Aunque existen algunos elementos temáticos que han sido heredados a esta versión, el juego es solo Painkiller en nombre.

El título cuenta con armas imaginativas, gráficos nítidos, buen soundtrack y combate visceral. Lamentablemente, es una experiencia que no aprovecha su potencia. Si bien, el juego no hace nada mal en particular, tampoco hace nada particularmente bien. El combate se vuelve repetitivo después de varias sesiones, y al completar las misiones limitadas, los modos aleatorios ofrecen más de lo mismo. A pesar de ser vistoso y violento, hay algo en el combate que te da la sensación de estar luchando contra maniquíes o enemigos huecos, se siente una carencia de impacto de nuestros movimientos.

Por otro lado, el enfoque en el juego cooperativo limita mucho la audiencia del juego, a diferencia de la saga original, que contaba con experiencias dedicadas para un solo jugador, es claro que esta versión está pensada como una experiencia multijugador, primeramente. Los elementos básicos de lo que podría ser un juego impresionante están ahí, pero en su forma actual, simplemente hay demasiada repetición y muy pocas sorpresas.

Aunque Painkiller no es un mal juego, se queda corto para ser lo que podría ser, con una mayor variedad de armas, mapas y enemigos, sin duda alguna la monotonía que causa tras pocas partidas desaparecería, y aunque pensamos que está a poco de que valga la pena, en su estado actual se siente como una experiencia incompleta.

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Esta review fue realizada en PC. Esta copia de Painkiller fue proporcionada por Anshar Studios. Puedes consultar los criterios de puntuación aquí.

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