Para muchos de nosotros, Diablo fue todo un evento en nuestra formación gamer. Habiendo sido lanzado hace 30 años por Blizzard Entertainment. Este ARPG mezclado con dungeon crawler fue la primera ocasión en que muchos de nosotros nos adentramos en ese loop infinito de subir de nivel y buscar loot para mejorar a nuestro personaje y volver a hacer lo mismo hasta poder enfrentar al mismísimo señor del terror, Diablo. Además, gracias al entonces ya funcional pero primitivo Battle.net, podíamos jugar en línea (aunque por modem) si es que contábamos con internet.
Cuatro años después, Blizzard lanzó Diablo II, un título que para muchos de nosotros se convirtió en un clásico inmediato, un momento muy particular en la era del gaming de PC, ya que con los avances tecnológicos era mucho más fácil jugar con nuestros amigos toda la campaña, además de que Blizzard expandió de manera magistral las mecánicas, clases, narrativa, y todo lo que había hecho del primer título algo tan icónico. Un año después, en forma de lo que entonces conocíamos como expansión (ahora DLC) la historia de Diablo II concluyó con Lord of Destruction y pasaría más de una década para que la tercera entrega del juego saliera a la luz.

Aún así, Diablo II continúo siendo un favorito, las sesiones en línea siguieron vigentes por muchos años por venir (pudiendo decir a generaciones nuevas que nosotros literalmente peleamos con el Diablo a machetazos en el cerro de la conexión por módem), y la brutalidad de sus mecánicas y árboles de skills fueron cosas de leyendas; es por esto que en 2021, para sorpresa de muchos, Blizzard saca al mercado Diablo II Resurrected, una nueva versión con mejoras gráficas, adaptado a las consolas y PCs modernas, que mantenía todo lo que hizo al juego original intacto; y sorpresivamente, 5 años después, un nuevo DLC con una clase llega a un juego de más de 25 años, Reign of the Warlock, pero ¿vale la pena?
Hablemos de…
Ahora bien, Diablo II: Resurrected nace en 2021 de una cantidad abrumadora de peticiones de fanáticos de la serie por regresar a las mecánicas más básicas y un gameplay más clásico después de una recepción mixta de Diablo III.
En lo que se preparaban para lanzar —Diablo IV, Diablo II llega como una bocanada de aire fresco para todos los que querían más del mundo de Sanctuary. Ahora, con motivo del lanzamiento de una nueva clase, Warlock, la cual estará disponible en todos los juegos de Diablo, Blizzard también añade de forma inesperada este nuevo DLC a Diablo II, dándonos una nueva oportunidad de volver a visitar esta historia con un personaje con mecánicas completamente nuevas, algo muy bienvenido, en especial para un título de hace tanto tiempo.
¿Cuál es la historia de Diablo II: Resurrected – Reign of the Warlock?
La historia de Diablo II tiene lugar poco después del final del Diablo original. Al final de Diablo, el Señor del Terror, fue derrotado por un héroe mortal. El héroe que mató a Diablo (es decir, nuestro personaje del primer juego) se clava la piedra del alma de Diablo -una piedra mágica que contiene el alma de un demonio o un ángel- en la cabeza para intentar contener a Diablo en su propio cuerpo, pero, tras este suceso, el héroe es rápidamente corrompido por Diablo y poco a poco pierde el control del alma de Diablo.
Posteriormente, un viajero llamado Marius, el narrador de la historia, es testigo de cómo el héroe caído -conocido solo como el Errante Oscuro– pierde totalmente el control y desata a los demonios del infierno en una taberna. Marius es el único superviviente) y se siente obligado a seguir al Errante por razones que él mismo no comprende.

Nuestro nuevo personaje es un héroe diferente que sigue la estela de la destrucción, persiguiendo al Errante Oscuro con la esperanza de acabar con el demonio que lleva dentro- El resto de la historia se revela a lo largo de cinco actos, en los que el jugador se enfrenta no solo a Diablo, sino también a dos nuevos villanos importantes, sus igualmente malévolos hermanos, Mephisto, Señor del Odio, y Baal, Señor de la Destrucción. Diablo está decidido a liberarlos de su encarcelamiento en la piedra del alma, que se les impuso a los tres hace mucho tiempo y de la que Diablo logró escapar en el primer juego. Así, con esta misión, nuestro héroe viaja por diferentes tierras para impedir que las fuerzas de los Infiernos Ardientes conquisten el mundo conocido como Santuario.
¿Cómo es el gameplay de Diablo II: Resurrected – Reign of the Warlock?
Por su parte, el gameplay en Diablo II: Resurrected es idéntico a la versión original del juego, el loop es muy sencillo, subimos de nivel matando enemigos y obtenemos skills y habilidades que podemos asignar a nuestro gusto. Cuando los enemigos mueren nos dejan loot en forma de armas, cascos, botas, armaduras, escudos, entre otros; que vuelven a nuestro personaje más fuerte, lo cual también nos permite enfrentar a enemigos más difíciles y a su vez conseguir mejor loot. Con esto, podremos enfrentar enemigos más fuertes y progresar en la historia que está conformada por 5 actos, completando misiones que nos asignan los NPCs y que generalmente consisten en explorar alguna zona, encontrar algún artículo o derrotar a algún demonio.
Diablo II Resurrected originalmente contaba con 7 clases, la amazona, el nigromante, el bárbaro, la hechicera, el paladín, el druida y la asesina, y con este nuevo DLC se añade el Warlock. Cada uno tiene sus fortalezas y debilidades, y dependiendo del estilo de juego que busques o de tus gustos personales podrás elegir tu clase.
Por ejemplo la amazona y la hechicera se basan en ataques a distancia, utilizando arcos y magia respectivamente, mientras que el bárbaro y el paladín son expertos en combate cuerpo a cuerpo. Como es costumbre, hay personajes que tienen más vida pero menor daño, o una mayor movilidad a cambio de una vida más reducida. Todo esto se compensa con la habilidad de asignar manualmente los puntos a las estadísticas que queramos mejorar, en teoría es posible compensar esto, pero no es recomendable, ya que claramente las clases están diseñadas para aprovechar esas habilidades que los hace únicos.

De la misma manera contamos con varios árboles de habilidades, los cuales nos permiten intentar varios estilos de juego, como por ejemplo, enfocarnos a un elemento mágico en particular (como fuego o hielo) o hacer que nuestro nigromante utilice los cuerpos de los enemigos como bombas en lugar de revivir a los muertos y crear un ejército de esqueletos, eso depende meramente de nuestras decisiones y de la forma en la que queramos enfrentarnos a las hordas del infierno.
En cuanto a la nueva adición, el Warlock, cuenta con tres árboles de skills, Chaos, que se enfoca al daño en área, Eldritch, enfocada en el combate cercano y de media distancia mediante uso de armas espectrales, y la última, Demon, la cual nos permitirá tomar el control de los demonios, añadiendoles a nuestra party y obteniendo aliados poderosos para nuestra misión, aunque cabe mencionar que esta opción es muy parecida a las invocaciones del nigromante.
Afortunadamente, el juego nos permite combinar distintos tipos de habilidades (mismo para todas las clases) y no solamente enfocarnos en un camino, y con un poco de prueba y error podremos obtener un build muy bueno, por ejemplo, la combinación de habilidades de la rama Chaos con las opciones de mejora de armas de la rama Eldritch permite obtener una mezcla de combate a distancia, magia de área de efecto y habilidades para invocar aliados, convirtiendo a esta nueva clase en una extraña mezcla entre una hechicera, una amazona y un nigromante, sin dar la sensación de ser una copia exacta de ninguna de esas clases. Como siempre, Diablo II: Resurrected – Reign of the Warlock nos invita a probar con estas skills para encontrar combinaciones únicas y divertidas que se acoplen a nuestro estilo muy personal de juego. Diablo II: Resurrected – Reign of the Warlock cuenta con la opción para jugar en línea con hasta 8 jugadores o de manera offline si así lo deseas.
Además de esto, contamos con nuevas actualizaciones en la calidad de vida de muchos aspectos del juego. Las Terror Zones, zonas de endgame de alta dificultad para obtener el mejor loot, han sido modificadas para hacerlas aún más difíciles, cambiando cada 30 minutos y añadiendo nuevos monstruos. También tenemos una de las mejores actualizaciones (y que debería de estar disponible en toda la saga), un filtro de loot que tras configurar solo mostrará los ítems de la rareza o tipo que has seleccionado, algo sumamente útil, en especial cuando hay demasiado loot en el área.
Además, nuestro stash cuenta con pestañas que clasifican varios ítems en tipos, como gemas, runas y materiales, haciendo el manejo de inventario mucho más sencillo. Por último, el juego añade una especie de diario en donde se van registrando todos los items, runas y demás artilugios, que nos otorga cosméticos al completarlo (al puro estilo PokéDex)
¿Qué tal está el apartado gráfico y de audio?
Al ser un remake, Diablo II: Resurrected – Reign of the Warlock no cambia drásticamente los gráficos, y en su mayoría los modelos, escenarios y efectos de iluminación se han mejorado mucho, la calidad visual de muchos de los elementos en pantalla es muy buena y el juego nunca se ha visto mejor.
Lamentablemente, se pueden observar algunos detalles que pudieron mejorar más, en especial lo relacionado a los colores, ya que en algunas secciones del juego, se pueden ver artefactos, o detalles en los tonos más oscuros, lo cual es más notorio aún en las cinemáticas, que, aunque han sido reescaladas, se nota una tasa de bits de colores más baja de lo que estamos acostumbrados (cuadros y manchas en los tonos oscuros).
Por otra parte, el audio ha sido igualmente remasterizado, todo muy bien en este aspecto, la música y actuaciones de voces nunca se han escuchado mejor, y los efectos de sonido no solamente nos llenan de nostalgia a todos los que jugamos la versión original del juego, sino que son tan buenos que han sido reutilizados en las versiones más modernas de Diablo.
El juego está bien optimizado en general, y corre estable a 60 cuadros por segundo con todas las opciones de configuración al máximo en equipos de gama media. No encontramos ningún tipo de error o bug severo que afectara nuestra experiencia al jugar.
¿Vale la pena Diablo II: Resurrected – Reign of the Warlock?
Ahora sí, a lo que vinimos. ¿Vale la pena Diablo II: Resurrected – Reign of the Warlock?
Lo que para muchos puede ser la mejor entrega de la saga de Diablo, tras haber jugado los títulos más recientes, se siente un poco torpe y más complicado de lo que debería de ser. Aunque en su momento, este era sin duda alguna un nuevo estándar para los looters y dungeon crawlers, se han obtenido muchas mejoras en cuanto a gameplay, y sobre todo progresión, que muchas veces no apreciamos.
Tal vez los jugadores más aguerridos extrañan un sistema más complicado de stats y skills, cosa que se soluciona parcialmente en Diablo IV, pero esto puede provocar que un jugador más casual pueda muchas veces gastar de forma inadecuada sus puntos y se atore en su progreso o que sea necesario resetear estas skills e intentarlo nuevamente. Aunque muchos de nosotros disfrutamos esto, es comprensible que los que no están acostumbrados a estas mecánicas puedan sentirse abrumados y tal vez decidan abandonar lo que sin duda es una de las mejores historias y juegos del género.
Por otra parte, las adiciones de mejora de vida y la nueva clase, sin duda alguna dan una nueva vida, y como el titulo lo menciona, reviven a un clásico de culto a un nuevo mundo donde a veces lo que queremos es justamente regresar a estos tiempos donde lo más complicado, irónicamente, nos remonta a tiempos más simples. El Warlock viene a añadir una mezcla interesante de estilos de juego, fusionando de todo un poco, y sin duda creando builds demasiado poderosos que seguramente serán ajustados (típico de Blizzard, lo nuevo siempre esta OP).
Opciones como filtrar el loot y agregar pestañas al stash vuelven a Diablo II un título un poco más modernizado sin que pierda su esencia, y hay nuevos retos que los jugadores más hardcore sin duda disfrutarán. Otra oportunidad perdida para el juego fué no darnos un nuevo acto, y remitirse solamente a una nueva clase, ya que nos hubiera gustado ver un nuevo capítulo que, por ejemplo, diera guiños o se vinculara con Diablo III.
Diablo II: Resurrected Reign of the Warlock es un gran juego, y sin duda vale la pena, pero no consideraríamos que es el mejor juego para que alguien inicie en la franquicia, gracias a su complejidad en su sistema de skills y loot, que requiere de una mayor de inversión e investigación, e inclusive de esa palabra temida por muchos y querida por solo unos cuantos, el grind. Aún así, si no te da miedo este ciclo de prueba y error y te gustan los retos, Diablo II: Resurrected – Reign of the Warlock es una gran opción, que sin duda ha revivido a un juego, que aunque nunca ha muerto, no está de por más que tenga algo más que disfrutar.

Esta review fue realizada en PC. Esta copia de Diablo II: Resurrected – Reign of the Warlock fue proporcionada por Blizzard Entertainment. Puedes consultar los criterios de puntuación aquí.