A principios del 2001, Capcom sorprendió con una nueva franquicia que mezclaba acción, samuráis, demonios y fantasía histórica en pleno Japón feudal. Así nació Onimusha, una saga que rápidamente encontró su propia identidad gracias a sus combates con espada, atmósferas oscuras y esa peculiar combinación entre personajes y acontecimientos inspirados en la historia japonesa con toda clase de elementos sobrenaturales.
Con el paso de los años, la franquicia fue creciendo con diferentes entregas, personajes y propuestas, hasta que en 2006 llegó Onimusha: Dawn of Dreams, título que durante mucho tiempo se convertiría en la última entrega completamente nueva de la serie.
Y aunque en años posteriores tuvimos algunos regresos, como la remasterización del primer juego, tuvieron que pasar prácticamente 20 años para que Capcom finalmente decidiera despertar nuevamente a uno de sus guerreros más olvidados.
Porque sí, Onimusha está de regreso.
Y lo hace con Onimusha: Way of the Sword, una nueva entrega que busca recuperar la esencia de la franquicia, pero adaptándola a una nueva generación, llevándonos ahora a una oscura versión de Kioto durante el periodo Edo, nuevamente infestada por los Genma y con un nuevo samurái portando el legendario Guantelete Oni.
Pero después de tantos años de ausencia, la pregunta es inevitable: ¿este era el regreso que Onimusha necesitaba?
Pues ya nos dimos a la tarea de descubrirlo, así que afilen sus espadas porque hoy vamos a hablar de Onimusha: Way of the Sword y, por supuesto, responder la pregunta de siempre: ¿vale la pena?
¿Cuál es la historia de Onimusha: Way of the Sword?
Antes de comenzar de lleno con la historia de Onimusha: Way of the Sword, creo que vale la pena hacer un pequeño repaso por la franquicia, especialmente porque estamos hablando de una saga que llevaba prácticamente dos décadas sin recibir una entrega completamente nueva.
La historia de Onimusha comenzó en 2001 con Onimusha: Warlords, seguido un año después por Onimusha 2: Samurai’s Destiny. Para 2004 llegaría Onimusha 3: Demon Siege, mientras que en 2006 tuvimos Onimusha: Dawn of Dreams, que durante prácticamente 20 años se mantuvo como la última gran entrega de la serie.
Sin embargo, la franquicia nunca desapareció por completo. En 2023 recibió una serie animada original de Netflix, curiosamente protagonizada también por Miyamoto Musashi, y en 2025 Capcom regresó a uno de sus clásicos con la remasterización de Onimusha 2: Samurai’s Destiny, que incorporó gráficos en alta definición, controles modernizados y algunas mejoras de calidad de vida.
Ahora bien, algo bastante curioso de Onimusha es que sus raíces están directamente relacionadas con otra de las franquicias más importantes de Capcom: Resident Evil.
De hecho, el concepto original nació como una especie de Resident Evil con ninjas, una idea que buscaba trasladar aquella fórmula de exploración, cámaras fijas y resolución de acertijos al Japón feudal. Incluso se contemplaba una especie de “casa ninja” repleta de trampas y pasadizos, muy al estilo de la mansión del primer Resident Evil, solo que sustituyendo las pistolas y granadas por katanas, shurikens y combates cuerpo a cuerpo.
Y buena parte de ese ADN terminó llegando al primer Onimusha, con sus cámaras fijas, escenarios prerenderizados, exploración y acertijos, aunque poniendo mucho más énfasis en la acción y los enfrentamientos con espada. Con el paso de las entregas, la franquicia fue evolucionando y alejándose poco a poco de esa estructura hasta construir una identidad mucho más propia.
Y con ese pequeño contexto fuera del camino, ahora sí vamos con la historia de Onimusha: Way of the Sword.

Esta nueva aventura nos lleva a una versión de fantasía oscura del Kioto de la era Edo, una ciudad que poco a poco está siendo consumida por unas misteriosas nubes de miasma y por la presencia de los Genma, las criaturas demoníacas que han acompañado a la franquicia desde sus orígenes.
En esta ocasión tomamos el papel del legendario espadachín Miyamoto Musashi, quien llega a Kioto decidido a continuar perfeccionando sus habilidades y avanzar en su búsqueda por dominar el camino de la espada.
Sin embargo, como podrán imaginar, las cosas rápidamente se salen de control.
Durante uno de sus primeros encuentros con los Genma, Musashi queda gravemente herido y termina prácticamente a las puertas de la muerte. Es entonces cuando, durante su descenso hacia el inframundo, una misteriosa figura interviene y lo obliga a portar el legendario Guantelete Oni, un artefacto capaz de otorgarle el poder necesario para enfrentarse a estas criaturas y que termina regresándolo al mundo de los vivos.
A partir de aquí comienza una travesía en la que Musashi no solamente tendrá que enfrentarse a toda clase de Genma, sino también descubrir qué propósito tiene realmente el Guantelete Oni, fortalecerse como guerrero y encontrar su propia razón para seguir luchando.
Todo mientras intenta liberar Kioto del miasma que poco a poco está consumiendo la ciudad y une fuerzas con diferentes personajes que también terminarán jugando un papel importante dentro de esta aventura.
¿Cómo es el gameplay de Onimusha: Way of the Sword?
Ahora sí, hablando de lleno del gameplay, Onimusha: Way of the Sword regresa con una propuesta de acción centrada en un combate estratégico tipo hack and slash, aunque también incorpora ciertos elementos que recuerdan a los soulslike, algo que se vuelve mucho más evidente durante los enfrentamientos contra jefes y enemigos de mayor nivel.
La aventura transcurre a través de diferentes zonas de Kioto, algunas con una estructura más abierta o semiabierta que podremos recorrer con cierta libertad, ayudando a sus habitantes, eliminando enemigos y liberando sectores de la ciudad. Al mismo tiempo, también visitaremos lugares emblemáticos como el templo Kiyomizu-dera, aunque estos escenarios presentan una estructura mucho más tradicional y lineal.

Explorar cada una de estas zonas será bastante importante, ya que además de enfrentarnos a diferentes tipos de enemigos, subjefes y jefes, podremos encontrar artefactos, materiales y objetos que serán necesarios para fortalecer nuestro armamento y mejorar las capacidades de Musashi.
Entrando de lleno al combate, el juego nos ofrece un repertorio de movimientos dividido principalmente entre ataques cuerpo a cuerpo, ataques a distancia y habilidades Oni.
Por supuesto, el combate con espada es uno de los grandes protagonistas. Tenemos diferentes combinaciones de ataques enfocadas en causar daño, romper la defensa de los enemigos y, sobre todo, ejecutar los ya clásicos parries, que nos permiten responder con movimientos críticos cuando conseguimos bloquear un ataque en el momento correcto.
Y aquí es donde el juego comienza a exigir un poco más del jugador, porque lanzarnos simplemente a atacar sin pensar no siempre será la mejor opción. Leer los movimientos del enemigo, saber cuándo defendernos y encontrar el momento adecuado para contraatacar será fundamental, especialmente porque cometer un error puede costarnos bastante caro.
Para complementar el combate cuerpo a cuerpo también contamos con el arco, una herramienta bastante útil para iniciar enfrentamientos desde una distancia segura, atacar enemigos aéreos o incluso aprovechar algunos elementos del escenario. Por ejemplo, podremos destruir barriles explosivos, derramar aceite sobre los enemigos y posteriormente encenderlo, además de activar otros elementos que nos permitirán causar daño de área.

Pero una de las mecánicas más interesantes viene por parte de las armas Oni, que iremos desbloqueando conforme avancemos en la historia y cuyo uso estará ligado a nuestra barra de poder Oni, la cual también irá aumentando conforme fortalezcamos el Guantelete.
Cada una de estas armas cuenta con habilidades y ataques completamente diferentes, por lo que aprender cuándo utilizarlas puede cambiar por completo el rumbo de una batalla.
Por ejemplo, tenemos las Dagas Dobles, que al impactar contra los enemigos provocan que estos liberen almas amarillas, utilizadas para recuperar nuestra salud. También está la Batevientos, una naginata de doble filo capaz de ejecutar ataques de área a nuestro alrededor y que, si la utilizamos cerca de zonas con fuego, incluso puede generar una especie de torbellino de llamas.
Por otro lado están los Rompetierras, un par de enormes martillos especialmente útiles durante los enfrentamientos contra jefes, ya que pueden ayudarnos a destruir sus armaduras y abrir oportunidades para causar mucho más daño.
Y estos son solamente algunos ejemplos, porque existen más armas Oni que iremos encontrando durante la aventura, cada una con sus propias características y formas de aprovecharlas en combate.
El sistema de progresión también nos permite equipar diferentes amuletos, los cuales otorgan bonificaciones pasivas a Musashi, como aumentar nuestra salud, ataque y otras estadísticas. Además, estos amuletos también pueden mejorarse para incrementar todavía más sus beneficios.
Nuestro equipo tampoco se queda atrás, ya que tanto el ropaje, la espada y el Guantelete Oni pueden fortalecerse utilizando almas rojas y diferentes materiales que iremos obteniendo durante la exploración, como hierro, algodón, tamahagane y otros recursos.
Finalmente, el juego cuenta con una zona de entrenamiento en la que podremos volver a enfrentarnos contra los jefes que ya hayamos derrotado. Estos combates incluso cuentan con diferentes niveles de dificultad, así que si eres de los que disfrutan ponerse a prueba y logras derrotarlos nuevamente bajo condiciones más exigentes, podrás obtener algunas recompensas especiales.
¿Qué tal está el apartado gráfico y de audio?
En cuanto al apartado visual, Way of the Sword nos presenta un trabajo sobresaliente tanto en la dirección artística como en el diseño de escenarios, enemigos y personajes, ofreciendo un nivel de detalle que ayuda bastante a darle personalidad a cada una de las zonas que visitamos.
Pero quizá lo más interesante es cómo logra combinar una presentación visual moderna sin olvidarse de esa identidad que ha caracterizado a Onimusha desde sus primeras entregas. Por un lado tenemos las estructuras tradicionales y los paisajes de un Kioto de época, mientras que por el otro encontramos toda esa estética oscura y grotesca de los Genma, con diseños que parecen sacados directamente de aquellas antiguas representaciones de demonios y criaturas sobrenaturales del folclore japonés.
Y en el apartado de audio la cosa tampoco se queda atrás.

Tanto la música como los efectos de sonido hacen un excelente trabajo acompañando cada situación de la aventura. Durante los combates todo se vuelve mucho más dinámico e intenso, mientras que en los momentos de mayor peligro la música sabe generar tensión y, cuando la historia baja un poco el ritmo, encontramos composiciones mucho más tranquilas que ayudan a reforzar los momentos personales y las historias de los personajes que nos acompañan durante el viaje.
Otro punto que vale mucho la pena destacar son las actuaciones de voz, especialmente si deciden jugarlo en japonés, ya que encontramos un reparto bastante interesante con actores reconocidos dentro del anime y los videojuegos.
Entre ellos tenemos a Nobuhiko Okamoto, conocido por interpretar a Bakugo en My Hero Academia; Akihiko Ishizumi, quien prestó su voz a Deadman en la versión japonesa de Death Stranding; y Yasuhiro Mamiya, a quien podemos escuchar como Magma en Dr. Stone y Hwang Dongsuk en Solo Leveling, entre muchos otros trabajos.
En pocas palabras, tanto por su presentación visual como por su música, efectos y actuaciones de voz, Way of the Sword consigue ofrecer una experiencia audiovisual bastante completa y, sobre todo, a la altura del regreso que representa para la franquicia.
Y antes de pasar a nuestro veredicto final, también vale la pena hablar rápidamente de su rendimiento. Durante toda nuestra experiencia jugando en PlayStation 5, no nos encontramos con bugs, errores o problemas técnicos importantes que afectaran nuestra partida, entregándonos una experiencia bastante sólida de principio a fin.
Y ahora sí, después de prácticamente 20 años esperando una nueva aventura de Onimusha, llegó el momento de responder la pregunta más importante…
¿Vale la pena Onimusha: Way of the Sword?
Ahora sí, a lo que vinimos. ¿Vale la pena Onimusha: Way of the Sword?
La respuesta es un sí rotundo.
Después de prácticamente 20 años sin una nueva entrega, Capcom no se limitó simplemente a traer de regreso a Onimusha por nostalgia, sino que logró actualizar su fórmula sin perder esa identidad que hizo especial a la franquicia desde principios del 2001.
Way of the Sword ofrece un combate desafiante y bastante satisfactorio, con mecánicas que constantemente nos obligan a medir nuestros ataques, dominar los parries y aprender a utilizar correctamente cada una de las armas Oni. A esto se suma una exploración que recompensa la curiosidad, buenos enfrentamientos contra jefes, un apartado visual sobresaliente y una presentación audiovisual que termina redondeando bastante bien la experiencia.
Y algo que también hay que decir es que Capcom anda bastante “on fire” este año. Primero tuvimos Resident Evil Requiem, posteriormente llegó PRAGMATA, y ahora Onimusha: Way of the Sword se suma a una alineación bastante fuerte para la compañía durante 2026.
Pero quizá lo más importante es que este regreso demuestra que todavía existe espacio para recuperar franquicias que llevaban años guardadas en el cajón, siempre y cuando se haga respetando aquello que las hizo especiales y, al mismo tiempo, buscando la manera de evolucionarlas para una nueva generación.
Claro, habrá elementos que podrán sentirse familiares para quienes vienen de otros juegos de acción modernos o incluso de algunos soulslike, pero Way of the Sword nunca deja de sentirse como Onimusha, y eso probablemente sea uno de sus mayores logros.
Así que sí, después de tantos años de espera, podemos decir que Onimusha regresó por la puerta grande.

Esta review fue realizada en PlayStation 5. La copia de Onimusha: Way of the Sword fue proporcionada por Capcom. Puedes consultar los criterios de puntuación aquí.