Vivir en la era digital significa estar conectados a una pantalla todo el tiempo, olvidando a veces el valor de las interacciones humanas y la familia. Pocos directores logran capturar esta dualidad tan bien como Mamoru Hosoda, quien tiene un talento especial para mezclar la ciencia ficción con el drama familiar más puro. Recientemente, tuvimos el inmenso honor de ser invitados a las proyecciones especiales del Festival de Cine: Mamoru Hosoda, organizado por los amigos de Konnichiwa Festival. Ver esta joya de la animación japonesa en la pantalla grande es una experiencia increíble por la cual les agradecemos enormemente la invitación. Pero para aquellos que no estén familiarizados con esta obra, surge la gran pregunta de rigor, ¿vale la pena?

¿Qué tal Summer Wars?
La historia nos presenta a Kenji Koiso, un tímido estudiante de diecisiete años y un genio de las matemáticas que pasa sus vacaciones de verano trabajando como moderador de mantenimiento en “OZ”. Esta inmensa red social de realidad virtual es el pilar de la sociedad contemporánea, donde el mundo entero hace desde compras y entretenimiento, hasta transacciones gubernamentales y control de infraestructura. Su monótona rutina da un giro de 180 grados cuando Natsuki Shinohara, la chica más popular de su instituto, le pide que la acompañe al pueblo de Ueda en la prefectura de Nagano. Su misión real (y que Kenji descubre muy tarde) es fingir ser el prometido de Natsuki frente a toda su enorme y tradicional familia, para darle una alegría a su bisabuela, Sakae Jinnouchi, en la celebración de su cumpleaños número 90.
Sin embargo, el costumbrismo familiar pasa rápidamente a un segundo plano. Una noche, Kenji recibe un misterioso código matemático en su teléfono y, al resolverlo creyendo que era un simple acertijo, le entrega accidentalmente las llaves de seguridad de OZ a una Inteligencia Artificial rebelde llamada “Love Machine”. Esta I.A. comienza a secuestrar cuentas y a manipular la infraestructura mundial desde el espacio virtual, provocando un caos total en el mundo real que va desde fallos en los semáforos hasta alarmas falsas y el peligroso desvío de satélites.
Es aquí donde la película verdaderamente brilla. En lugar de enfrentar la amenaza global con fuerzas armadas, Hosoda nos pone a la familia Jinnouchi entera a trabajar en equipo, usando sus múltiples profesiones y habilidades para salvar al mundo desde su antigua casa rural. Entre ellos destacan el enigmático Wabisuke, el tío distanciado que resulta ser el creador de la I.A., y el joven Kazuma de trece años, quien controla a “King Kazma”, un avatar campeón mundial de artes marciales dentro del juego virtual.

En el apartado técnico, el estudio Madhouse nos regala un contraste visual bellísimo: el mundo real de Ueda está animado de forma tradicional, rebosante de entornos naturales y colores cálidos, mientras que el mundo de OZ está hecho en un CGI de aspecto limpio, brillante y extravagante, fuertemente inspirado en el estilo de arte “Superflat”. Todo esto va acompañado por una estupenda banda sonora a cargo de Akihiko Matsumoto, la cual mezcla exóticas melodías electrónicas para ilustrar el espacio cibernético, con emotivos y épicos arreglos orquestales para resaltar el valor de la familia.
¿Vale la pena Summer Wars?
Siendo completamente analíticos, hay que señalar un par de áreas que podrían mejorar. Si eres seguidor del director y viste su trabajo en Digimon: La película (específicamente en el corto Our War Game del año 2000), te darás cuenta rápidamente de que Hosoda recicló casi por completo la premisa del virus digital que amenaza al mundo con un satélite y que debe ser derrotado por avatares en internet. Además, la gran cantidad de personajes pertenecientes a la familia Shinohara, hace que muchos de ellos no tenga protagonismo y se vuelve evidente que a excepción de los protagonistas, muchos de ellos se quedan como simples arquetipos sin el tiempo en pantalla necesario para un desarrollo profundo.
Sin embargo, la ejecución de la película es tan encantadora que esos detalles pasan a un segundo plano. Summer Wars logra deconstruir el estereotipo del protagonista otaku asocial, demostrando que sus habilidades tecnológicas pueden ser el puente perfecto para conectar con una comunidad real y ser aceptado por una familia . Es un hermoso recordatorio de que, frente a cualquier crisis, la tecnología más avanzada y centralizada del mundo no sirve de nada sin el apoyo, la tradición y los lazos inquebrantables del corazón humano. Es una experiencia vibrante, divertidísima y sumamente emotiva que no debes de perderte, y sin duda, vale la pena.
Agradecemos a Konnichiwa Festival la invitación a su ciclo de cine de Mamoru Hosoda.

El acceso a la función de prensa a Summer Wars fue proporcionado por Konnichiwa Festival. Puedes consultar los criterios de puntuación aquí.