Hubo una época en la que hablar de videojuegos atrapados dentro de un mundo virtual era una idea que sonaba bastante interesante. Entonces llegó Sword Art Online, un manga/anime que rápidamente se convirtió en uno de los mayores referentes del género isekai y que, además, logró conectar con millones de personas gracias a una premisa bastante sencilla como aterradora: poner a 10 mil jugadores dentro de un MMORPG de realidad virtual y dejarlos atrapados con una simple condición: si mueren en el juego o alguien los intenta desconectar en el mundo real, también perderán su vida.
Con esto presente, la franquicia ha dado vida a múltiples temporadas, películas y videojuegos que han expandido el universo creado por Reiki Kawahara. Sin embargo, aunque actualmente la saga ha evolucionado hasta el punto de traer lo virtual a lo real -si, te estoy viendo a ti Alice- la temporada del castillo flotante de Aincrad siempre marcó algo especial, ya que durante este primer arco no solo forjó el inicio de la historia de Kirito y Asuna, sino que también presentó uno de los escenarios más icónicos para cualquier amante de los RPG: un enorme castillo compuesto por cien pisos, donde avanzar significaba sobrevivir un día más y estar un paso más hacia la libertad.
Y aquí, es donde entra Echoes of Aincrad, un nuevo título basado en esta popular franquicia, en donde se nos invita a experimentar aquella tragedia pero desde una perspectiva completamente distinta. Aquí no somos Kirito ni el salvador de Aincrad, somos uno de los miles de jugadores atrapados, un personaje secundario que vive su propia lucha mientras los acontecimientos más importantes ocurren a nuestro alrededor.
El resultado deseado, es una aventura que se podría sentir más cercana a lo que cualquier persona buscaría tener dentro de un MMORPG, osea formar un grupo, explorar los primeros pisos, enfrentarnos a los peligros del castillo y abrirnos pasos en un mundo donde cada decisión puede significar la diferencia entre seguir avanzando o convertirse en otra de las muchas víctimas de Aincrad.
Ahora bien, con esto presente, todo suena muy interesante, pero será que realmente este “MMORPG” que terminó siendo un solo RPG con la posibilidad de tener ese intrincado Perma Death estará a la altura de lo que nos marcó el inicio de SAO o simplemente será una propuesta que se quedó a medias y con mucho potencial desaprovechado. Bueno, quédate, que acá tuvimos la oportunidad de darle a fondo a esta nueva entrega, justo para contarte qué nos pareció -y claro está- si vale la pena.
¿Cuál es la historia de Echoes of Aincrad?
Bueno, ya te hablamos de manera general sobre la premisa de Sword Art Online y de lo que nos espera en Echoes of Aincrad, pero ahora sí entremos en detalle. El juego nos sitúa durante el primer arco argumental de la serie, incluso antes de que comenzara la tragedia, permitiéndonos participar en el famoso periodo beta de SAO.
Durante esta etapa controlamos a un personaje predefinido mientras completamos nuestras primeras misiones, aprendemos las mecánicas básicas y conocemos a varios compañeros de aventura. Entre ellos destaca Iori, un personaje que se convierte rápidamente en nuestro principal aliado y que nos acompañará a lo largo de gran parte de la historia.
Una vez concluida la beta, tanto nosotros como el resto de los jugadores debemos esperar al lanzamiento oficial del juego para volver a conectarnos y comenzar nuestra aventura desde cero. Es entonces cuando ocurre el momento que cambió para siempre la historia de la franquicia. Akihiko Kayaba, utilizando su avatar como Game Master, revela la aterradora verdad detrás de Sword Art Online: todos han quedado atrapados dentro del juego y escapar solo será posible superando los cien pisos de Aincrad. Morir en el juego, o intentar desconectarse desde el mundo real, significa morir también en la vida real.

Tras esta revelación, Kayaba obliga a todos los jugadores a mostrar su verdadera apariencia. Es aquí donde el juego aprovecha para introducir el editor de personajes, permitiéndonos crear a nuestro propio avatar. Al mismo tiempo, descubrimos que nuestro compañero Iori, a quien conocíamos desde la beta, en realidad es una mujer.
Y aquí vale la pena hacer una pequeña pausa, porque Bandai Namco trasladó esta idea al mundo real de una forma bastante curiosa. Antes del lanzamiento, Echoes of Aincrad contó con una beta que recreaba exactamente este mismo tramo de la historia. Cuando dicha prueba terminó, los jugadores tuvieron que esperar al estreno oficial para volver a empezar, ahora sí creando a su propio personaje, tal y como ocurre dentro de la narrativa del juego.
A partir de ese momento comienza realmente nuestra aventura. Poco a poco iremos reviviendo los acontecimientos de los primeros compases del anime, recorriendo los pisos iniciales de Aincrad y presenciando el nacimiento de varias de las relaciones más importantes de la franquicia. Esto significa encontrarnos con personajes tan icónicos como Kirito y Asuna, aunque siempre desde la perspectiva de alguien que no busca convertirse en el héroe de la historia, sino en un sobreviviente más atrapado dentro de este mortal MMORPG.
¿Cómo es el gameplay de Echoes of Aincrad?
Si hay un apartado donde Echoes of Aincrad realmente brilla, es en su jugabilidad. Desde los primeros minutos queda claro que el combate es el eje central de la experiencia, apostando por un sistema ágil y dinámico que logra encontrar un buen equilibrio entre la acción y la estrategia. Contamos con ataques rápidos y golpes cargados que pueden combinarse con habilidades especiales, las cuales se van desbloqueando conforme dominamos un tipo de arma específico: que van desde espadas con escudos, hachas de una y dos manos, espadones, dagas, entre otras. Eso sí, cada habilidad está limitada por un tiempo de recarga, por lo que no basta con lanzar ataques sin pensar: administrar nuestros recursos y elegir el momento adecuado para utilizarlos termina siendo parte importante de cada enfrentamiento. Ten presente que, además de tener el tiempo para volver a utilizar una habilidad, estas mismas también estarán sujetas a una barra adicional, la cual se recarga conforme hagamos daño a nuestros enemigos.

A esto se suma la participación constante de nuestro compañero de equipo. Además de ejecutar ataques combinados, cada aliado puede especializarse en diferentes funciones, como curarnos, analizar las debilidades de los enemigos o utilizar habilidades de apoyo que modifican la forma en que afrontamos un combate. También encontramos dos formas de cooperar con ellos: el Switch Mode, que hace que nuestro compañero atraiga la atención del enemigo mientras recuperamos resistencia, y el Modo Libre, donde actúa de manera más independiente durante las batallas. Son mecánicas sencillas, pero que aportan dinamismo y hacen que los enfrentamientos se sientan mucho más activos.
Fuera del combate, el juego incorpora varios sistemas de progresión propios de un RPG. Podemos crear a nuestro personaje, subir de nivel, distribuir puntos para mejorar sus estadísticas y fortalecer cada tipo de arma mediante el Rango Cardinal, permitiendo adaptar nuestro estilo de juego conforme avanzamos por Aincrad.
La exploración también sigue una estructura bastante familiar. Cada piso nos presenta una zona semiabierta con misiones principales y secundarias, siendo estas últimas mucho más importantes de lo que aparentan, ya que desbloquean mejoras permanentes como nuevas opciones de personalización, compañeros adicionales, una mayor capacidad de curación y otras ventajas que hacen más llevadera la aventura.

Por su parte, la exploración incorpora pequeños elementos que ayudan a darle variedad al recorrido. A lo largo del mapa encontraremos herramientas y objetos que nos permitirán abrir nuevos caminos o acceder a áreas ocultas, desde minas para destruir formaciones rocosas hasta fuego para eliminar obstáculos naturales o talismanes capaces de permitirnos acceder a otras zonas por medio de “teletransportaciones”, así como otros que facilitan el avance en cuevas especialmente oscuras. Todo esto se complementa con un sistema de fabricación de equipo, barras de vida, resistencia y habilidades especiales, además de la opción de activar el Perma Death para quienes buscan una experiencia mucho más desafiante y fiel al riesgo que representa quedar atrapado dentro de Sword Art Online. En conjunto, son mecánicas que quizá no reinventan el género, pero sí consiguen ofrecer una progresión sólida y una experiencia que captura muy bien la sensación de recorrer Aincrad como un aventurero más, en lugar de limitarse a seguir la historia desde la distancia.
Con todo esto presente, Echoes of Aincrad termina sintiéndose un juego desaprovechado o, al menos, con varias áreas de oportunidad que impiden que todas sus buenas ideas brillen como deberían.
Uno de los aspectos que más llega a frustrar es la forma en que algunos enemigos fijan sus ataques sobre el jugador. En especial aquellos que atacan a distancia o cuentan con movimientos para cerrar la distancia, ya que una vez que te tienen como objetivo, sus ataques parecen perseguirte incluso cuando ya te encuentras fuera de su alcance o de su campo de visión. Esto provoca que esquivar deje de ser una opción táctica para convertirse prácticamente en una obligación, pues en muchas ocasiones da la sensación de que el golpe conectará sin importar qué tan lejos te encuentres. Como resultado, algunos enfrentamientos terminan sintiéndose más injustos que desafiantes.

A esto se suma una marcada repetición de contenido. Conforme avanzamos por los distintos pisos de Aincrad es común reencontrarnos con los mismos tipos de enemigos, únicamente con estadísticas más altas o acompañados por un mayor número de aliados. Lo mismo ocurre con varios jefes, que regresan en diferentes momentos de la aventura con pocos cambios más allá de ser más resistentes o causar mayor daño. Esto hace que la sensación de descubrimiento vaya desapareciendo conforme pasan las horas.
La exploración también presenta algunas decisiones que terminan afectando el ritmo de la aventura. Aunque los escenarios son visualmente atractivos y ayudan a representar muy bien los primeros pisos de Aincrad, con el tiempo comienzan a sentirse demasiado vacíos. Recorrer largas distancias deja de ser emocionante y termina convirtiéndose en un trámite, sobre todo porque el juego rara vez permite evitar los enfrentamientos.

Y es que, en la mayoría de las ocasiones, escapar simplemente no es una opción viable. En cuanto un enemigo detecta nuestra presencia, la barra de resistencia comienza a jugar en nuestra contra, limitando nuestra capacidad para huir y obligándonos prácticamente a eliminar a todos los rivales antes de continuar. Es una decisión de diseño que termina rompiendo el flujo de la exploración y hace que algunos trayectos se vuelvan innecesariamente pesados, sobre todo por lo repetitivos que pueden ser los mismos enemigos y sus patrones.
Finalmente, aunque el mapa va desbloqueando nuevas zonas conforme progresamos, la sensación de libertad nunca termina de consolidarse. Muchas áreas permanecen ligadas al avance de la historia principal o a determinadas misiones secundarias. Incluso es posible repetir algunas de estas actividades, pero pocas ofrecen incentivos suficientes para regresar, por lo que la exploración pierde parte del atractivo que un RPG de este tipo podría haber ofrecido.
En conjunto, ninguno de estos problemas arruina la experiencia por sí solo. Sin embargo, cuando se combinan, dejan la sensación de que Echoes of Aincrad tenía los cimientos para convertirse en una adaptación mucho más ambiciosa, pero decidió apostar por una fórmula demasiado conservadora que termina repitiéndose más de lo deseado.
¿Qué tal está el apartado gráfico y de audio?
Otro de los puntos fuertes de Echoes of Aincrad es su apartado visual. El juego logra trasladar con bastante fidelidad la esencia de la obra original, ofreciendo una recreación muy cercana a la que vimos tanto en el anime como en el manga. Esto se refleja en el diseño de los personajes, los enemigos y, sobre todo, en los escenarios de Aincrad, que consiguen transmitir esa mezcla de fantasía y peligro que caracteriza a este arco de la franquicia.

En cuanto al rendimiento, nuestra experiencia fue bastante sólida. Durante toda la partida no encontramos errores importantes ni caídas de rendimiento que afectaran la experiencia, por lo que, al menos en nuestra sesión de juego, el título se comportó de forma estable.
Si hablamos del apartado sonoro, Echoes of Aincrad también hace un gran trabajo al respetar la identidad de la serie. Desde los efectos de sonido de las habilidades y el característico destello al ejecutar una técnica especial, hasta las animaciones y los efectos de los enemigos al ser derrotados, todo ayuda a recrear la sensación de estar viviendo nuevamente los primeros capítulos de Sword Art Online. Son pequeños detalles que reducen la distancia entre el material original y esta adaptación interactiva, haciendo que la inmersión sea mucho mayor para los seguidores de la franquicia.
Como ya es tradición en varios videojuegos de Sword Art Online, el título también incluye un opening que se desbloquea al avanzar en la historia. Además, quienes adquieran la Edición Deluxe tendrán acceso a un OVA exclusivo llamado “Unanswered butterfly” que sirve como promocional y precuela narrativa sel juego.
Finalmente, en el apartado de localización, Echoes of Aincrad ofrece voces tanto en japonés como en inglés, además de subtítulos e interfaz en varios idiomas, incluyendo español latino, una excelente noticia para quienes prefieren disfrutar la aventura completamente en nuestro idioma.
¿Vale la pena Echoes of Aincrad?
Ahora sí, a lo que vinimos. ¿Vale la pena Echoes of Aincrad?
La respuesta es depende. Si eres un fanático de Sword Art Online, especialmente del arco de Aincrad, aquí encontrarás una adaptación que respeta muy bien la esencia de la obra original. La posibilidad de vivir aquellos acontecimientos desde la perspectiva de un personaje secundario resulta bastante interesante, el sistema de combate es entretenido, la progresión RPG funciona y tanto el apartado visual como el sonoro consiguen transportarte nuevamente a uno de los momentos más emblemáticos de la franquicia.
Sin embargo, también es un juego que deja una constante sensación de potencial desaprovechado. La repetición de enemigos y jefes, una exploración que termina volviéndose monótona y algunas decisiones de diseño que afectan el ritmo de la aventura hacen que la experiencia se desgaste mucho antes de lo esperado. No estamos ante un mal RPG, pero sí frente a uno que juega demasiado sobre lo seguro y que rara vez sorprende al jugador.
Por todo esto, Echoes of Aincrad es una entrega recomendable principalmente para los seguidores de la franquicia que siempre soñaron con recorrer Aincrad como un jugador más y revivir los primeros pasos de esta historia desde otra perspectiva. Pero si lo que buscas es un RPG capaz de competir con las grandes propuestas del género o una adaptación que eleve el universo de Sword Art Online a un nuevo nivel, probablemente terminarás encontrando un juego entretenido, sí… pero también uno que se quedó a medio camino de todo lo que pudo haber sido.

Esta review fue realizada en PlayStation 5. La copia de Echoes of Aincrad fue proporcionada por Bandai Namco. Puedes consultar los criterios de puntuación aquí.